jueves, 20 de mayo de 2010

ZP lo intentó; Del Bosque lo hizo

Por Rocheteau
Érase una vez una España multicolor, sonrisera y fraternal donde nueve jugadores del Barça (ocho + Fábregas) y dos del Athletic de Bilbao, aunque sólo uno de ellos con corte de pelo made in Bilbao, luchaban por llevar el himno de España a lo más alto en un Mundial…

Zapatero podrá contar esta fábula almibarada a sus nietos (siempre que no le salgan góticos) pero nunca podrá ser él el protagonista. El presidente soñó con un país de teletubbies, pero con el bosque encantado lleno de ikurriñas, senyeras y banderitas de España. La idea tenía mérito. Pero caía en el sempiterno y cándido error de creer que la gente es buena.

Con los jugadores de los equipos que menos españoles se sienten, nos da para un once de garantías con el que llevarnos la Copa del Mundo en Sudáfrica. Cada uno habla en la lengua que le parece. Se ponen la misma camiseta. Y hasta pasan la tarde jugando a la play. Dile tú a un diputado de ERC que si quedas para echar un mus después de comer.

Los teletubbies, en el mundo real, son una banda de cabronazos que intentan quitarle la manta al de al lado, sólo aceptan gargarear en su idioma y además quieren ayudas de la UE para convertir sus bailes chorras en asignatura obligatoria, o les da por ponerse a escribir una letra para el himno teletubbie. Hay que ser gilipollas: ¡si los teletubbies no saben hablar!

El triángulo Xavi-Xabi-Javi

Decía Víctor Valdés, en una reciente rueda de prensa: “Ir a la selección es importante para todo jugador español”. Ahora piensen en Iñaki Anasagasti, ministro de lo que sea, diciendo: “Formar parte del Gobierno es importante para todo ciudadano español”.

La selección plurilingüe podría alinear incluso un eje del centro del campo formado por Javi-Xavi-Xabi, el mismo nombre en tres lenguas. Y no habrá bronca alguna. ¿Por qué? Porque al mando está el mesetario sensato. Un abuelo de la patria futbolera y con bigote, como los únicos profesores que hemos respetado a lo largo de nuestras vidas.

Y, además, progresista. Porque Del Bosque, el patilludo que ponía los sacos terreros en el mediocampo del setentero Madrid ye-ye, siempre fue de izquierda. Pero no de esa ideología ecolo-lollypop, sino de la de las manos curtidas. Eso que antes se llamaba de la gente honrada. De los currelas.

No le ha dado miedo juntar a todos los gallos en el vestuario. Que unos no sientan a España como otros. Que les guste llevar las medias así o asá. Con toda razón, le da igual. Tanto pegarse por qué es España, cuando lo mejor es dejar que cada uno la vea como le dé la gana mientras que tengamos cuatro reglas que nos sirvan para todos. Y ésas las pone Del Bosque.

Casillas, ¿pepero?

No es sólo cuestión de idiomas, sino también de ideologías. ¿A quién vota Casillas? Por muy de Móstoles que sea, le pega, como a Sergio Ramos, el PP, y además es hijo de guardia Civil. Javi Martínez y Puyol extrañaría que no votasen nacionalista o independentista. Villa, aunque sólo sea por tradición minera, seguro que tira a la izquierda. Y Navas, callaíco en el rincón, que de esas cosas a él le han dicho en casa que no hable.

Eso le ha faltado a Zapatero para convertirse en el Del Bosque de este país: sensatez. El seleccionador no le dirá a los nueve del Barça: elaborad vuestro plan de juego por separado, que ya me encargaré yo de que luego lo apruebe el resto del equipo. No, que luego llega el Constitucional y se atranca tres años. Seguro que tampoco permite que los del Madrid se marquen goles en propia meta, en plan Rajoy, antes que remar todos en la misma barca.

Si España gana el Mundial, al día siguiente FNF abre grupo en facebook: “Pollón for president”.

sábado, 8 de mayo de 2010

El día en que Zanetti fue (casi) Balotelli

Por Rocheteau
Balotelli es un imbécil. Por muchísimas razones, que pueden concentrarse en una imagen: su ira lanzando la camiseta del Inter al césped, humillando el escudo que le ha descubierto y que le paga, tras el 3-1 al Barça en el Giuseppe Meazza. Zanetti es un Dios por consenso. El símbolo sosegado de un verdadero “capitano”. Y sin embargo, una noche de 1997…

Era un 21 de mayo. Final de la UEFA. Inter-Schalke 04. Partido de vuelta. Minuto 119. Roy Hodgson, entrenador del Inter (al que pronto dedicaremos un post porque ha llegado de nuevo a esa misma final, pero con un equipo a su medida: el Fulham), decide cambiar a Javier Zanetti, antes de la tanda de penaltis.

Zanetti, el mejor de aquel Inter de Zamorano, Bergomi, Pagliuca, Ince & co., no podía creérselo. Mira para todos los lados, como pidiendo que alguien haga entrar en razón al coach. Comienza a dar pasos nerviosos hacia el banquillo, zigzagueando, mientras se acuerda de alguna madre inglesa. Se saca la camiseta por fuera de los pantalones. Junta las manos y mira al cielo. Cabreado, pone los brazos en jarras…

…y como no es Balotelli, se besa la mano y la choca con la de Nicola Berti, que entra en el campo. Y como no es Balotelli, no se quita la camiseta mientras sigue en el campo. En cuanto cruza la línea de banda, en un gesto de rabia incontenida, el único en más de 500 partidos con el Internazionale, se sacó la zamarra , sus diez bandas negras, sus otras tantas bandas azules, y la tiró a los pies de Hodgson.

Se quedó con una humilde camiseta “abanderado” de tirantes, blanca, como su piel pálida de jugador a la antigua, de la era pre-metreosexual, pre-Becks, pre-CR9, de cuando el fútbol era sólo pies y cabeza, no cara, flequillo y abdominales. Zanetti, que nació con apellido italiano quizás porque nació para jugar en Italia, se quedó de pie, mirando los penaltis de sus compañeros, musitando y con su mandíbula de caudillo particularmente acorazada.

Después fue Zamorano quien le hizo entrar en razón. Le obligó a acercarse de nuevo al entrenador y pedirle perdón. Como no es Balotelli, Zanetti recogió su camiseta, ya del revés, y lo hizo. Ambos se abrazaron ante las cámaras, aunque Zanetti seguía pensando que era un inútil (y no le faltaba razón).

Aquel día el Inter perdió la UEFA. Aquel día, Zanetti fue humano.

domingo, 2 de mayo de 2010

"Fuck the football", dijo el lateral izquierdo

¿Cómo distinguirlo de Fellaini? Por el mechón... y porque coge el metro

Por Rocheteau
La duda era grande: elegir un título sobre un jugador mercenario, un tipo que detesta el fútbol y sólo mete el pie por el fajo a fin de mes, o titular “Juande, tolai, esto es Inglaterra”. El segundo tenía la ventaja de apelar a alguien conocido. La percha de lo ibérico. El gancho perfecto. Exactamente lo contrario de lo que nos importa en FNF. Así que vamos con el “soldado de fortuna” del Tottenham, aunque no lo conozca nadie. Vamos con un tipo entre valiente y temerario, aunque su nombre sea uno de los más difíciles de retener de la Premier. Vamos con Benoît Assou-Ekoto.

Todo comienza con este artículo del Guardian. Uno de los textos sobre fútbol más interesantes del año. “Juego por dinero. El fútbol no es mi pasión”. Me juego el sueldo que FNF no me paga a que el brillante tipo que escribió el artículo no fue el que eligió un título pésimo. Porque tipos que juegan al fútbol pero no son capaces de ver 90’ de este deporte los hay a mansalva. Por lo menos dos o tres de cada vestuario de Primera sólo están aquí para llevárselo crudo. Pero muy pocos son capaces de hablar sobre la hipocresía.

Explica el lateral izquierdo diesel de los Spurs que alucina cuando ve a sus compañeros decir en las entrevistas de la tele exactamente lo contrario de lo que argumentan a puerta cerrada en el vestuario. “Venga ya, ¿tienes dos personalidades? No puedo soportarlos cuando hablan así. Sé que mienten y yo odio las mentiras. Yo no soy así. Yo soy siempre honesto”.

Assou-Ekoto critica el putiferio en los hoteles con señoritas de muslo acogedor, se declara fiel a su novia de toda la vida y asegura que tampoco hay que exagerar, que no odia el fútbol, pero que no es “ninguna pasión”. Curioso: The Guardian presenta el texto como la salida del armario del primer futbolista mercenario, sólo por afirmar lo que diría cualquier currito. “Todos, cuando aceptamos un trabajo es por dinero. No entiendo por qué la gente se escandaliza si digo que juego por dinero. “¡Oh, es un mercenario!”. Pues todos los jugadores lo somos”.

Assou-Ekoto es francés de padres cameruneses y despuntó en el Lens. Un ejemplo más de que el campeonato francés se ha convertido en una cantera de la Premier. La wiki en inglés le presenta más o menos como el tipo que frenó una vez a Cristiano Ronaldo, como si fuera importante. Bernard Mendy, ex del PSG, le ganó un sprint a Roberto Carlos, y se muere de asco hoy en el Hull, pero en fin…

Ahora sí: "Juande, tolai..."

El chaval, tirando a rebelde, asegura que no cree en la amistad en el fútbol, y que sólo tiene algo más de relación con dos tipos. Masacra a su ex presidente del Lens. Al ex director deportivo del Tottenham. A Martin Jol, ex entrenador del Tottenham, porque le pedía que “sonriera” más en los entrenamientos.

Y le dedica su mejor perla a Juande Ramos, ese Gordon Brown de los banquillos, que le reprendió, cuenta, por ser demasiado agresivo en los entrenamientos. Su respuesta, una joya: “Esto no es tenis, sino fútbol. Crees que estamos en España, pero esto es Inglaterra, amigo”.
Si le tiras el capote de la política, también entra. Dice que lo de ser francés es una prescripción de su pasaporte. Que Francia no le ha dado nada. Y que si le preguntan, él dice que es de Camerún, el país de su padre.

El perfecto antihéroe. Una chincheta en el globo futil de este negocio. Un tipo que le canta las 40 a las amebas del fútbol. ¿Tendría que gustarle a FNF, no? No sé. Yo desconfiaría por sistema de un tipo que asegura decir siempre la verdad. Sobre todo si fuera su novia. Pero si de verdad le dijo eso a Juande el de las papillas, y además es verdad que se mueve por Londres en metro con su Oyster card, Assou-Ekoto será un mercenario, pero los tiene cuadrados.

martes, 13 de abril de 2010

"Periodista el que no bote"

Por Rocheteau
Siempre he pensado que si tenemos la mierda de periodismo futbolero que tenemos es porque a los periodistas deportivos les gusta más el fútbol que el periodismo. Ahora me he dado cuenta de que si tenemos un periodismo de cabezas huecas es porque los periodistas son más ultras que periodistas.

Vi las imágenes en el telediario de La Sexta. El Marca estuvo rápido llevándolo al día siguiente a su portada. No fue por pudor periodístico. Es porque eran del equipo contrario. Resulta que en la cola del avión del Barca, en la vuelta tras ganar el clásico, los plumillas que siguen al Barça tuvieron a bien ponerse a gritar "ese portugués, azafato es" y "campeoooones, campeoooones".

Lo primero se supone que era una broma al auxiliar de vuelo, imagino que de la compañía turca que paga un potosí por obligar al Barça a hacer escala en Ankara cuando van del miniestadi a Andorra La Vella. A los de la prensa culé no les cae peor CR9 que a mí. Y yo no me mofo de todos los portugueses con los que me topo. Pero lo de "campeooooones, campeooones", en plan Amunike tras dos cursos de dicción, es demasiado. Yo les propongo un nuevo canto fondosuresco: "Un bote, dos botes, periodista el que no bote".

¿Se imaginan a la prensa que cubre la campaña del PP o el PSOE botando en los hoteles donde se celebran las noches electorales? ¿O a Segurola cantando de Santurtzi a Bermeo, katxi de txakolí en mano, en un A320 si el Athletic le hubiese ganado la Copa el año pasado al Barça?

Sin follar, pero del Barça

Así nos va. Unos son boixos nois con teclado (Sport); otros, hinchas furibundos (As); luego están los comentaristas de bar (Mundo Deportivo) y, finalmente, ese colega pesado de la partida de mus, peleado con el mundo, al que su mujer pone firme al llegar a casa, que siempre tiene una opinión sobre todo (Marca). Luego están las excepciones, menos mal, y las más potables secciones deportivas de los diarios generalistas, pero lo del avión no me lo esperaba.

Supongo que debe de ser una sensación placentera. Has nacido del Barça. Votas a Obama. Fuiste el primero en tener Spotify . Y de repente todo el mundo te hace caso. Eres el más guapo. Todos te miran diferente. Y te acuestas cada noche un poquito más feliz. Igual de mal pagado. Con la misma hipoteca. Y sin follar. Pero, osti tu, soc del Barca. Así que me pongo a cantar en un avión, aunque me llame periodista.

¿Pero es éste el único país en que para informar de un equipo hay que desear que gane? ¿Por qué no abolimos los diarios deportivos? Leeríamos menos de fútbol, pero más y mejor. Seguro que mañana los diarios catalanes le dan un increíble despliegue al cumpleaños de Puyol. Algún programa hortera de fútbol hasta le regalará una tarta. Los madrileños le harán una entrevista a Marcelo, en tres entregas, con una portada doblada, incluyendo la contra, en la que habrá preguntas incisivas como "¿es la afición del Bernabéu la mejor del mundo?".

Nos merecemos lo que nos pasa, la verdad.

miércoles, 10 de febrero de 2010

No te cagues en Dios que gana la Juve


Menos mal que Ibra se fue del pío Calcio

Por Rocheteau
Era un frío 12 de octubre de 1975. Cuando el periodista Beppe Viola, en el minuto 89', anunciaba ya en la radio "Desde Como, resultado final: Como vence a la Juve por 2-1", a Claudio Correnti, centrocampista correoso y capitán del Como, se le escapó un sonoro "Porco Dioooo!!!!" en las inmediaciones del área. El árbitro, Menegali, no dudó en señalar un estrambótico golpe franco a favor de la Juve por falta de respeto al altísimo.

La falta la pegó fuerte el bigotudo diestro Franco Causio. Fontolan metió el pie y los blanquinegros empataron el partido por una blasfemia. Cosas que pasan cuando te llamas Juventus.

Pocos lo saben, pero en el fútbol italiano está prohibido cagarse en Dios, la virgen o cualquiera de sus diferentes acepciones desde 2001 (Menegali, en el 75, lo hizo por cuenta propia). Vamos, que el fútbol italiano ha reactivado un delito despenalizado civilmente y con tufo a Medievo.

En los campos, uno puede tomarla con "un puto negro", pedirle a un árbitro que mire bajo el coche a la mañana siguiente, cagarse en los muertos del delantero adverso, amenazar de degüello inminente a tres o cuatro seguidores rivales o encenderse los puros con bengalas, pero no mentes a Dios ni a la virgen (las dos acepciones más floridas y recurrentes cuando de faltar a la trascendencia se trata).

Fue Gianni Petrucci, hoy presidente del Coni, el que lanzó la campaña en 2001 (que se saldó con una receta digna de la Inquisición: tarjeta roja por blasfemia). Lo pagaron los entrenadores. El primero, Baldini, del Empoli, que mereció el galardón de alguna asociación atea: el cuarto árbitro le contó hasta 67 blasfemias durante el partido. Para los que conozcan Italia, basta decir que Baldini es toscano. Un lugar donde el insulto, especialmente si se refiere a lo sacro, es un ejercicio colectivo de inventiva sin igual.

Materazzi y la santa virgen

Luego le tocó a Vavassori y, finalmente, a Walter Novellino, entrenador de Piacenza (multa de tres millones de liras incluida), por un "Dio Cane" en un partido contra el Milan. Novellino pagó y también puso algo de cordura en el asunto: "¿Y quién expulsa a Fatih Terim si blasfema en turco?".

Trapattoni, que estará encantado de entrenar a la catolicísima Irlanda, le cantó las cuarenta a Buffon, al que se le había escapado el juramento sacrílego en un entrenamiento de la selección: "Gigi, si no le paras un penalti a Materazzi, ¿qué tiene que ver la virgen?».

El mismo Gianni Petrucci acaba de sacar de nuevo la polémica a pasear, porque le molesta leer en los labios de los jugadores imprecaciones sagradas cada dos por tres sin que los árbitros se conviertan en vicarios de Dios en el campo. "No es un problema de religión, sino de la imagen que damos a los chiquillos que ven este espectáculo. Se da la idea de que blasfemar es lícito porque nadie lo castiga".

Mourinho, genio y figura, dijo: "¿Blasfemias? No he oído nunca ninguna". Kaká dice que ya en su época rossonera recriminaba a los compañeros duchos en el noble y creativo arte de echarle las culpas al de arriba. "No es culpa de Dios si fallas un gol", dice el santurrón hoy madridista. De lo que cabe deducir que tampoco es cosa de la divinidad que lo meta, por lo que no se entiende su chorra "Gracias Señor" del otro día por colar un gol de rechace que habría clavado hasta Salinas.

miércoles, 20 de enero de 2010

Ciudad Juárez: fútbol, narcos y Rambo V

Los Indios de Ciudad Juárez no ganan ni con ayuda divina

Por Rocheteau
Si te dan a elegir entre un paseo en Ciudad Juárez o en Bagdad, las estadísticas dicen que si aprecias tu vida es mejor que pongas rumbo a Irak. A Pedro Picasso nadie le dejó escoger. Él era un mexicano de 34 años que no hablaba iraquí y entrenaba al equipo sub 17 de los Indios de Ciudad Juárez. Hasta ahora, el fútbol parecía blindado a la balacera, a la lotería de plomo que se juega todos los días en ese nido de maquilas, espaldas mojadas y sicarios. Hasta que a Picasso, Pedro, le acertaron tres balas del calibre 38 súper.

Ya tenía pocas razones para el optimismo "la tribu", uno de los mil sobrenombres de los Indios, equipo de Primera División mexicana. Cerraron en diciembre la liga con una media de puntos inversamente proporcional a la tasa de asesinatos. Ni una victoria en todo el campeonato (17 jornadas), récord en México. Pero esta banda de losers vestidos de blanco, que no gana un partido ni a tiros, es el único símbolo que ponee de acuerdo a los cárteles y a los (pocos) policías limpios que quedan en Ciudad Juárez. Hasta el obispo se acerca al estadio. Y en horas de partido, hasta se puede caminar con relativa (siempre relativa) seguridad por las calles de la última ciudad antes de llegar a Río Bravo.

Pedro Picasso, ex jugador profesional en los Dorados de Chihuahua, fue acribillado a mediodía junto a su tío, Juan Picasso Lozano, en el negocio familiar de telefonía Radiocomunicaciones Picasso. Intentaron resistirse al asalto de un par de ladrones.

Empecemos por el comunicado del club tras el asesinato, que tiene su aquél. "Ya basta. La familia Indios no puede expresar toda su indignación. La situación ha llegado a niveles inusitados e imperdonables, víctima de la impunidad y violencia provocada por nuestras autoridades. Perdimos a un hermano. A un hombre íntegro". ¿"Provocada por las autoridades"? Sobre todo, que no se enfaden los malos, por si acaso les da por ajusticiar al delantero centro.

Se sobreentiende que, en 2008, los 1.600 asesinatos en una ciudad de 1.300.000 habitantes habitantes todavía no eran un guarismo "inusitado e imperdonable". En 2009 fueron 2.643. Por algo Rambo V va a tener como escenario Ciudad Juárez. A Picasso le dieron boleto el 18 de diciembre. La ejecución 2.554 del año. La investigación, por llamarla así, determinó que se trató de "circunstancias no aclaradas". "Pedro estaba en el lugar y a la hora equivocada", resumió el entrenador de la sub 20, Heriberto Olivares.

Lo inauguró el Atleti

Lo mejor del comunicado oficial estaba por llegar. De la queja, a la amenaza. "Exigimos paz y tranquilidad. Cuidado, autoridades: el hartazgo es un detonante y la sociedad juarense está llegando al rojo vivo". La bala que mató a Picasso salía del arma de un ladrón, no de un policía.

Los Indios, conocidos como el equipo tarahumara o ráramuri [literalmente "hombres de pies alados", el pueblo indio autóctono de Chihuahua, el estado en que queda enclavada la ciudad sin ley] rindieron homenaje a Picasso en el estadio Benito Juárez (sí, ése que dijo, según wikipedia, "Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz"), con un amistoso contra el equipo B de la cantera, lo que en México se conoce con el divertido nombre de "fuerzas básicas". Los Indios van de blanco. Se pidió que la afición vistiese de negro. El derby homenaje se presentaba con un muy subjetivo sentido del duelo y el decoro en la página web del club: "Habrá guerra civil".

Por cierto, el estadio Benito Juárez fue estrenado en 1981 en un partido entre la selección mexicana y el Atlético de Madrid. En la capital de Chihuahua ya tentaban a la suerte...

Lo de bajar a comprar el pan esquivando balas como Mátrix termina por convertir la muerte y el crimen en personajes de un teatro cotidiano, donde las fronteras del bien y el mal son borrosas. Sin ir más lejos, el grupo de seguidores más fogoso de los Indios se hace llamar El Kártel. Sin coñas. Y en su foro pueden leerse comentarios como éste: "Hagan algo serio, por favor, o si no retírense mejor de la primera. Ya es suficiente con tanta muerte como para seguir con tanta derrota de un equipo que no se le ve el hambre de triunfo".

Jugadores atrincherados

Francisco Ibarra, presidente de La Tribu, dice que los jugadores “tienen obligación contractual de visitar sitios carcelarios, centros hospitalarios, escuelas, todas las instituciones sociales, y lo hacen cada semana. Se ha hecho una labor social muy fuerte y es parte de la existencia del club”.

En este artículo del New York Times se asegura, en cambio, que los jugadores viven "en urbanizaciones enrejadas, con altos muros que acaban en alambre de espino. Algunos jugadores dijeron salir de sus casas únicamente para entrenar y para jugar o para comprar artículos necesarios, usando sólo de día las vías principales, restringiendo los recorridos de noche. A sus esposas se les aconseja que trasladen a los niños a la escuela en grupo". Si no, puedes acabar con un tiro. O con tres, como Pedro Picasso. La ciudad es el túnel de vestuarios por el que entra la droga a Estados Unidos. Y en el último año, con la crisis, se han vaciado las maquiladoras (fábricas ilegales) en un 25%. Nueva mano de obra para los cárteles de La Línea y Sinaloa. Nuevas vístimas también.

El colombiano Andrés Chitiva se fue hace un año. Le decían por teléfono que o pagaba o secuestrarían a sus hijos. "Se asustó", explica Francisco Ibarra, el presidente, como sorprendido. No debería estarlo, a tenor del número de jugadores que rechaza cada año fichar por su equipo para no acabar con una sábana por encima. Otros no tienen miedo a quedarse, como el delantero Daniel Maleno Frías, ex toxicómano, ex pandillero en una banda de Altavista, un barrio jodido, un barrio cualquiera, de Ciudad Juárez, hasta que el fútbol le sacó de aquellas esquinas con billete sellado para la morgue. También fue obrero ilegal en Texas. Allí espera volver cuando cuelgue las botas.

En el último número de la revista de los Indios de Ciudad Juárez, puede leerse un faldón de publicidad con una pregunta. "¿Hay esperanza en Ciudad Juárez?" Al lado, el nombre de una página web: Acercateadios.com. Queda Respondido. El fin de semana pasado, los Indios de Ciudad Juárez jugaron el primer partido del torneo Bicentenario 2010. Perdieron 4-0.

domingo, 3 de enero de 2010

Totti: creyente, putero y de izquierdas

Por Rocheteau
En un jodido avión atestado y retrasado, junto a un japonés en calcetines que aplicaba al pie de la letra el expansionismo de Hiro-Hito (yo me sentaba sobre Perl Harbor), la sabiduría de Francesco Totti me salvó la noche. Sí. S-A-B-I-D-U-R-Í-A. Un tipo tan en paz consigo mismo y tan sincero no puede ser imbécil, por mucho que digan los rumores o incluso sus propias frases. Desde hoy defenderé que este tipo es un genio (con y sin balón).

Total, que abrí como pude "La Repubblica" en el rincón que me dejaba mi amigo el emperador Showa, y me encontré con una entrevista impagable de Dario Cresto-Dina. He seleccionado lo mejor para FNF.
Me han dicho que es imposible hablar con Totti de algo que no sea fútbol. Que usted se expresará con monosílabos. Estoy bajo aviso y prefiero decírselo de entrada.
Se ve que sus informadores creen conocerme bien... No soy un filósofo. Quizás sea algo ignorante, pero no estúpido.

Usted habla poco, salvo en los anuncios. ¿Por qué?
No consigo exteriorizar mis sentimientos con quien no conozco. Por quien no pruebo afecto. Es más, no me interesa hacerlo.

Es lo que se llama pudor.
¿Pudor? Quizás sí. Yo conozco la palabra carácter. Lo llamo así.

¿Cuántos libros ha leído hasta ahora?
Uno solo. "El principito". Era un crío. Me gustó. De vez en cuando lo intento con algún otro. Me pongo ahí, leo las primeras páginas y siempre me canso. Quizás no sé elegirlos, los libros.

¿Tiene algún miedo?
Dos. Perder a mi familia y morir.

La muerte es lo único cierto en la vida.
Mmm, yo espero que haya algo tras la muerte. Deseo que exista un más allá, con las mismas personas que están conmigo ahora. Hablo mucho de ello, pero nadie sabe darme una respuesta concreta. Unos me dicen que sí, otros que no seremos nada tras morir. ¿Usted qué cree?

No puedo ayudarle en esto. Cree en Dios?
Sí. He tenido mucha suerte, y creo que se la debo a uno más poderoso que yo. Con 12 o 13 años, yo era un enano, un tapón, una media paja [expresión italiana, equivalente a "no tenía ni media hostia"], comía, comía, y no me robustecía. Siempre estaba viendo doctores y los colegas me llamaban Gnomo. De repente crecí. Quizás fue el destino. Yo creo que fue Dios. Fui monaguillo. Rezo todas las noches. Un padre nuestro y un ave maría.

¿Le molesta envejecer?
No, ya me imagino con las cartas, entre amigos.

Roma, Roma. ¿Por qué nunca se movió de su cuna?
Amor y pereza. Soy muy vago. En el Real Madrid o en el Barcelona habría ganado más cosas, pero soy feliz por haber llevado sólo una camiseta. Gané una apuesta conmigo mismo.

Cassano ha escrito que estuvo con 600 mujeres. ¿Las compartía con usted?
No. Y le aconsejo que divida ese número entre 10... Bueno, mejor dejemos el tema.

¿Sabe que se rumorea que su nombre ha aparecido en el caso Marrazzo? [Piero Marrazzo, presidente de la región Lazio por el centroizquierda, era adicto a la cocaína y los transexuales, ambas en cantidades industriales] Algunas transexuales habrían declarado a los magistrados que en algunas de esas fiestas en la casa de Via Gradoli también estaba usted.
Lo sé. Era lo que faltaba. Yo estoy tranquilo. Pongo las dos manos en el fuego. No he estado nunca con una trans. En el pasado, con alguna zorra [sic] quizás sí. Pero puede ocurrir, ¿no?

¿Sigue la política?
No. No me interesa. No hablo de ello ni con mi mujer.

Pero usted vota. La última vez dijo que votó por Veltroni.
Sí, pero sólo porque es un amigo. Pero es cierto, siempre he votado izquierda.

Si le mando un libro para agrandar un poco sus registros, ¿lo acepta?
Claro, basta que no sea muy espeso.

Lo dicho, un puto genio.