domingo, 28 de noviembre de 2010

Mediapunta y apadrinado por Cosa Nostra

Por Rocheteau
El 29 de junio de 2010, el Tribunal de apelación de Palermo condenó a siete años al todavía senador Marcello dell’Utri, mano derecha de Silvio Berlusconi, por “participación externa en asociación mafiosa”. El juez consideró probado que Dell’Utri era el enlace entre Totò Riina, Bernardo Provenzano y su jefe, a la sazón presidente del Milan, Silvio Berlusconi.

Tres semanas antes, Gaetano d’Agostino, hábil centrocampista ofensivo del Udinese, firmaba su nuevo contrato de tres años con la Fiorentina.

¿La relación entre ambos hechos? Rebobinemos 16 años en el metraje de la enfangada política italiana y empleemos sólo declaraciones bajo juramento del proceso a Dell’Utri.

En 1992, según comprobó la polícía en la agenda de Dell’Utri, éste habría recibido un aviso de un comerciante de nombre Carmelo Barone, del barrio palermitano de Brancaccio, sobre la necesidad de probar en el Milan a Gaetano D’Agostino, de entonces 10 años, como pago de unos favores.

En diciembre de 2003, Giuseppe d’Agostino, padre de Gaetano, habla con los hermanos Graviano, dos “boss” mafiosos prófugos de la Justicia que escondía en su casa. Es decir, ante los ojos de su hijo. Como moneda de cambio sólo pide una prueba para su hijo en el Milan, según explicó en el aula judicial el fiscal general.

En el 1994, los Graviano activan la maquinaria y hablan con su enlace Dell’Utri. Berlusconi es el puente de la política, pero también del fútbol. Bajo testimonio, Francesco Zagatti, uno de los responsables de la cantera rossonera, reconoció que el senador fue quien les dijo que había que ver a ese chaval siciliano que marcaba goles como uvas en las categorías inferiores del Palermo.

En enero, el crío D’Agostino se enfunda las botas en Milanello y, amenazas mafiosas aparte, encandila a los preparadores del club lombardo. Ese mismo día, la policía detiene en Milán, donde habían acompañado al pequeño, a su padre Giuseppe y a los dos hermanos Graviano. Lo que ahuyenta a los dirigentes milanistas que deciden correr un tupido velo y no fichar a D’Agostino, quizás para no relacionar de forma más directa a Dell’Utri con los arrestados.

Destino final: Fiorentina

D’Agostino pasó por la Roma, triunfó en el septentrional Udinese, lejos de las tierras de Cosa Nostra, y fue hasta internacional. Ironías del destino, el Milan estuvo a punto de ficharlo el pasado verano por unos cuantos millones de euros, aunque al final se lo llevó la Fiorentina.

La cuestión ya saltó a los medios hace un año, aunque quizá no con tanto detalle. La novedad es que se acaban de conocer los detalles de la sentencia. En su argumentación, el juez culpa a Dell’Utri de complicidad con la mafia, pero lo absuelve de los delitos más graves (un pacto electoral entre Berlusconi y los jefes mafiosos y la complcidad en los atentados del 92 contra Falcone y Borsellino) pero también de haber intentado enchufar a Gaetano D’Agostino. A pesar de la confirmación de los responsables de la cantera, de la agenda de Dell’Utri y del resto de pruebas.

Silvio Berlusconi ha sido objeto de investigación en 21 procesos judiciales. Tres veces se salvó por prescripción del delito. Dos por amnistías gubernamentales. Siete veces fue absuelto. Siete procesos más fueron archivados. Quedan tres en curso, uno de los cuales (el caso Mills, el más grave) ha intentado anular con dos leyes ad personam en la presente legislatura. Nunca ha sido condenado por una sentencia firme.

Lógicamente, no hay duda de que a Gaetano d’Agostino la mafia nunca intentó ‘enchufarlo’ en el Milan a través de Dell’Utri. Lo dice la Justicia. No seais malpensados.

martes, 23 de noviembre de 2010

Córcega, fútbol a ritmo de kalashnikov

Por Rocheteau
Estamos todos de acuerdo en la profunda trascendencia de 22 tipos disputándose un balón a patadas. Me pregunto entonces qué es el fútbol salpimentado con ráfagas de kalashnikov por el control del tráfico de drogas (¿y del fútbol?) en el sur de Córcega. Un lugar donde el tiki-taka no es un estilo de juego, sino el sonido del percutor.

El AC Ajaccio es un club ascensor de la Ligue 1 francesa, que lleva cuatro años ya encallado en la Segunda y no paladea el éxito desde que partiese Sebastián Squillacci, a principios de la década. “Un populu, una cità, una squadra”, reza su lema. El Athlétic Club Ajaccio, a pesar de su anglófona denominación, trasuda nacionalismo corso y su presidente, desde julio de 2008, es un tal Alain Orsoni. Algo así como si Arnaldo Otegi presidiese dentro de unos añitos la Real Sociedad (ambos, por cierto, tienen en sus currículos sendas condenas por apología del terrorismo).

Orsoni se dio a conocer en 1975 en la acción contestatario-terrorista fundadora del movimiento indepentista corso, en la que murieron dos gendarmes. Fue arrestado años más tarde por ametrallar la embajada de Irán, como miembro del Frente de Liberación Nacional Corso (FLNC). Y ésos son sólo algunos de sus méritos como gudari mediterráneo.

Es cierto que el independentismo corso siempre ha estado teñido con ribetes de mafia pseudo-marsellesa más que de movimiento con reivindicaciones políticas, al estilo de ETA o el IRA. Escisiones, guerras internas por el control de los tráficos de armas y drogas, peleas clandestinas… de las que Orsoni, más cuco que otros convencidos compadres, se salió a mediados de los 80 para dedicarse a la política y a sus florencientes negocios. A su hermano no le dio tiempo. Militante del FLNC, lo asesinaron en el 83. Su hijo lleva 14 meses en la clandestinidad y la policía lo considera sospechoso de asesinato. Pero Alain Orsoni no hay partido que no disfrute en el palco del Stade François Coty, que los nacionalistas prefieren llamar Timozzolo.

De ex terrorista a presidente del Ajaccio

Si este grupo de ex terroristas y hampones se hubiese dedicado al transporte de flores o la venta de piscinas prefabricadas, este artículo no tendría razón de ser. Hete aquí que Orsoni y sus amigos, entre ellos Antoine Nivaggioni, montaron, ¡oh, sorpresa!, una empresa de servicios de seguridad. Tenían callo.

Ni qué decir que les llovieron clientes solícitos y entusiastas sin cartas de extorsión ni otros gastos de franqueo postal. La gente entendió a la primera que era mejor que pagar el impuesto revolucionario, además de forma legal y hasta te ponían un ‘segurata’ en la puerta.

El dinero llama al dinero, y el dinero al cuadrado, al mal gusto y al fútbol. Este viejo adagio marbellí se cumplió al dedillo con Orsoni y Nivaggioni, notos futboleros, notos ex terroristas y, después, notos presidente y directivo del AJ Ajaccio, respectivamente.

El 22 de octubre pasado, jugadores del AC Ajaccio, con sus banderas bretonas blanquinegras en ristre y una foto gigante en el centro del terreno de juego, rindieron homenaje a Nivaggioni. ¿Por qué? El 18 de octubre, dos encapuchados que saltaron de una camioneta lo machacaron a ráfagas de metralleta, mientras un tercero lo remataba surgiendo de un portaequipajes instalado en el techo del vehículo. A la corsa.

Mediocentro sin clase pero con gatillo

Nivaggioni, otro balarrasa, se fugó en 2007, la víspera del día en que la Policía había decidido detenerle. Catorce meses vivió escondido de la Justicia. En enero de 2009 fue detenido y en septiembre puesto en libertad por un error de procedimiento.

¿Qué tiene que ver todo esto con el fútbol? Aparentemente nada, pero…

El 18 de octubre, la policía francesa detuvo a tres hombres como cómplices del asesinato. Entre ellos Christophe Ettori. Uno de esos tipos con capacidad para ser futbolista. Y sin talento para ser un futbolista. Eso que en las divisiones inferiores se llama mediocentro pero resulta ser todo lo contrario a Xabi Alonso. Con la edad, seguía sin talento, pero además sin velocidad. Y se reconvirtió en defensa central.

Ettori dividió su carrera entre la segunda y la tercera, jugó en Toulon, Toulouse y Créteil y llegó a probar en el AEK Larnaca chipriota. En 2007 recaló en el Gazélec Ajaccio, club de regional donde este año comenzaba como director técnico. El Gazelec es el rival emotivo en Ajaccio del AC (fueron fundados ambos en 1910), aunque a años luz en nivel deportivo. Ettori no podía ni ver a Nivaggioni, de un clan rival, en lo nacionalista, y en lo futbolístico. Ahora ve los partidos del Ajaccio en la televisión de su celda.

¿Qué tiene esto que ver con el fútbol? Seguramente nada, pero es mucho más interesante que 22 tipos disputándose un balón a patadas.

sábado, 7 de agosto de 2010

Vaticano vs Calcio: más rezos y menos Eto'o

Por Rocheteau
Desde luego que la Iglesia es una máquina de comunicación bien engrasada. Porque en plena resaca de los escándalos por la ocultación de violaciones en masa y worldwide por parte de seminaristas, curillas, señores párrocos y doctos obispos; con el islam y los evangélicos comiéndoles la tostada en las capas populares del Tercer Mundo y la COPE a punto de arrebatarle a Larry King y Christiane Amanpour a la CNN para su nueva temporada, la verdad es que hay que tener gente disponible para lanzarse a una cruzada contra los horarios del calcio.

En un arrebato florentiniano, a los dirigentes del fútbol italiano, les entró un ataque de cordura marketiniana para intentar arrebatarle algo de cuota de mercado a la Liga y la Premier (muy por encima en audiencia mundial) y decidieron fijar un partido semanal los domingos a las 12.30. De rebote, luchaban contra la violencia creciente en los estadios italianos, con una táctica british: a esa hora no hay borrachos, los críos no tienen problemas de horarios y se favorece el fútbol como espectáculo para todos los públicos.

Hete aquí que a la Santa Madre Iglesia no le gusta que el doblar de las campanas dominical se confunda con los alaridos del gol. Como luego los del AS nos acusan de manipuladores, y no queremos un conflicto semejante con el Vaticano, que lo explique Carlo Mazza, obispo de Fidenza, director de la Fundación Juan Pablo II para el Deporte y encargado en la Conferencia Episcopal Italiana de la pastoral tiempo libre, turismo y deporte (en el currículum no se precisa si con o sin sotana): “Creo que este anticipo a las 12.30 es verdaderamente deletéreo [adj. mortífero, venenoso. U. t. en sent. fig.] desde todos los puntos de vista, tanto para los jugadores que salen al campo como para la familia, el mayor problema”.

“Con partidos los sábados y los domingos, este untar fútbol en todo el tiempo del hombre y del domingo me parece forzado ”. Todo un hallazgo eso de “untar fútbol en el tiempo del hombre”, pero al Lyssavetzky vaticano le traiciona la insinceridad. No se atreve a decir que si ya va poca gente a misa, en competencia con el fútbol, los bancos de las iglesias van a parecer el estadio del Cosenza en un partido de Copa.

Pero para eso está Clauido Giuliodori, ex futbolista de Tercera y a la sazón obispo de Macerata: “El problema no es la misa. Nos parece excesiva la extensión de manifestaciones a lo largo del domingo, en perjuicio del tiempo para la familia, para las actividades sociales y para el rezo”. Claro, porque ahora que no hay fútbol a las 12.30, no se ve un italiano por la calle a esa hora: están todos de rodillas musitando salmodias.

Al infierno, con Gol TV

No es la primera incursión de la Iglesia contra el belcebú de las masas. Ya consiguieron (leer “No te cagues en Dios que gana la Juve”) que, a partir de esta temporada, una mínima blasfemia equivalga a una tarjeta roja. Los fanáticos de la acera de enfrente ya intentaron prohibir la camiseta del Inter (y del Huesca). Y en Israel, los de las trenzas ya intentaron forzar que la selección no juegue en sabbath.
Hace 15 años, la Iglesia italiana ya se levantó contra el horario de un partido, un peligrosísimo Atalanta-Udinese, jornada 30º, porque coincidía, a las 20.30h, con el Via Crucis del viernes santo. Al final, los del sagrario se salieron con la suya y el encuentro fue adelantado a las 18 horas.
A mí, personalmente, el domingo siempre me pareció un coñazo. No tengo nada en contra de que la gente se vista de negro y canten cogidos de las manos. Ni siquiera me parece peor ser monaguillo que boy scout. ¿Por qué la obsesión de las religiones en limitar la libertad? ¿Podrían dejar de preocuparse por nosotros, catetos desposeídos de luz divina, atávicos materialistas, embebidos hinchas furibundos en busca de nuestra dosis de pan y circo?

Si tan necesitado está el hombre de espiritualidad, que nos dejen elegir. Porque yo veo más inspiración divina en un control de Messi que en la casulla de un panzudo moralista. Y no me importaría ir al infierno si tienen Gol tv.

Igual, 15 años después, muerto el Papa que fue portero, Italia ya es capaz de decidir por sí misma a qué hora se juega un simple partido de fútbol. Y que en el Vaticano a alguien se le escape: “Con el calcio hemos topado”.

domingo, 1 de agosto de 2010

Sarkozysmo futbolero: a la guerra, sin cascos

Hoarau, delantero PSG: "Critica, chucho, que no te escucho"
Por Rocheteau
Una epidemia de ley y orden se cierne sobre el fútbol francés. Los chicos malos que tiraron el Mundial por el desagüe en Sudáfrica han despertado una inesperada ola de sarkozysmo futbolístico. Los hinchas gritan: “¡mano dura con los niñatos!”. Y hay un presidente que ha decidido una vía intermedia entre el florido pensil y los famosos por su poca dulzura CRS (antidisturbios franceses): prohibir la estética rapera de los futbolistas franceses y empezar por los horrendos cascos XXL con los que escuchan música a todas horas.

Michel Guyot, presidente del recién ascendido Brest, fue el primero en sacar las espuelas. “La gente está harta de esos cascos y del desdén que suponen en público. Cuando nuestros jugadores salgan del autobús o del avión con los cascos les caerá una multa. En contacto con los hinchas, entonces estarán terminantemente prohibidos”.

El ejemplo de nuestro amigo Guyot, impagable: “Cuando Thierry Henry fue a ver al presidente de la República (Nicolas Sarkozy), no se los puso. En cambio, durante el Mundial no se los quitó. Eso significa que hay gente a la que se respeta, y yo deseo que nuestros espectadores lo sea”.

Es innegable que los franceses han hecho un mundial de mierda. Vale. En la selección nacional hay cuatro o cinco (de ellos, uno jugó en el Real Madrid y otro estuvo a punto de hacerlo) que si no hubiesen acabado corriendo delante del lateral habrían terminado haciéndolo delante de un gendarme. Vale. Y la mayoría de ellos necesita una educación o, en su defecto, un par de consejos sobre a) cómo comportarse, b) cómo vestirse, c) cómo hablar.

Pero pensar que prohibir los cascos de aparcaaviones va a servir para que estos chicos encuentren la recta vía es como si el presidente de la Federación Italiana prohíbe la gomina en los cráneos de los internacionales para que escarmienten después de su patético paso por Sudáfrica. Dicho lo cual, el trauma sería insoportable para algunos. Pero no creo que obedecieran más al entrenador ni que Iaquinta de repente supiese usar los pies.

Como camellos de The Wire

Lo que hace la Ligue 1 es simplemente copiar a la NBA, cuando David Stern decidió que tener una pléyade de estrellas vestidas como camellos de The Wire, portando armas en la guantera y fumando marihuana igual no era un buen negocio. Yo el argumento lo pongo en duda. Pero, en cualquier caso, Stern les obligó a ir vestidos “como Dios manda”, que se dice por aquí. Traje, corbata... y luego les siguen pillando con armas en la guantera y fumando marihuana, pero eso ya no hay quien lo controle.

En Francia no se trata de una decisión de la Liga, sino de cada club. Pero la medida del presi bretón gustó tanto que los demás se han subido al carro enseguida. El Olympique de Marsella también ha prohibido los famosos cascos del iPod en público. “El fútbol tiene que salir de la torre de marfil. Hay que hacer esfuerzos para abrirse a los que están a nuestro lado. Eso pasa por gestos simples”, dice Jean-Claude Dassier, presi del equipo marsellés, imitando a un psicólogo de programa de radio. Una teoría compartida por el nuevo seleccionador nacional, Laurent Blanc.

¿Y qué opinan los jugadores? Pues un tipo cabal como Mamadou Niang, al que además le gusta llevar cascos (ver foto izqda), considera que se trata de una chorrada efectista: "El año pasado, escuchando música en los cascos, ganamos el doblete en Marsella. Es para concentrarse. dicen que es porque daña nuestra imagen. La verdad, no veo la relación. No es culpa nuestra que Francia jugase mal en Sudáfrica. Además, no creo que por quitarse los cascos vayan a ganar el próximo Mundial".

Otros hasta lo han defendido, como el de Lorient, Loïc Fery: “Para el jugador, es una forma de entrar en una burbuja y concentrarse para el partido”. Pero el único que ha puesto un poco de sentido común sesentayochista es Gervais Martel, presidente de Lens: “Con una prohibición, pasamos de un extremo al otro. Mis jugadores no son imbéciles y entienden la necesidad de abrirse más el público”. Si la afirmación es cierta y sus jugadores no son imbéciles, vaya suerte tiene el presidente del club nordista. Lleven o no lleven cascos de aparcaaviones.

domingo, 18 de julio de 2010

Dudek, un minero que no da ni chapa

Por Rocheteau
No entiendo qué le ha picado a los niños de esta época. Todos empeñados en broncearse como Cristiano Ronaldo, en soñar ser como Lionel Messi, en imitar a Iker Casillas (por motivos obvios). Estos mocosos no saben lo que es la vida. Si lo supieran, responderían sin pestañear: “Yo de mayor quiero ser Jerzy Dudek”.

No sabe lo que es un paparazzi. Sigue engordando su palmarés. Se sopla más de un millón de euros anuales. ¿Su trabajo? Calentar a Casillas una vez a la semana los domingos por la tarde y ponerse un chándal cada mañana para que los jugadores del Madrid sean pares en los partidillos.

¿Os habéis fijado en la sonrisa de Dudek? Beatífica. Celestial. Como de niño al que acaban de regalar su primer balón. Normal. El amigo ha jugado un partido de Liga en dos años, fue el portero del Alcorconazo y, con 37 palos, recibe una llamada del Real Madrid para renovar otro año más. Como para no sonreír...

Pero esa sonrisa esconde una historia que leí en un en un Fourfourtwo . Quizás Dudek sonríe porque nunca ha olvidado lo que le esperaba de no haber sido futbolista: un rostro lleno de hollín, una vida empujando camionetas y aspirando gases, una enfermedad respiratoria y probablemente una muerte entre los 50 y los 60. Y es que Jerzy fue minero.

Cuando tenía 17 años y jugaba de portero amateur en el club de su pueblo, Knurow, Dudek bajaba a la mina de carbón dos veces por semana como aprendiz. Lo explicó él mismo en The Guardian, cuando le preguntaron "¿Dónde estarías si no fueses futbolista?". "Probablemente, 60 metros bajo tierra. La minería está en nuestra sangre y estamos orgullosos de ello. Toda la gente que conocía eran mineros. En mi familia todos eran mineros".

Su precio: dos mineros

Le quedaban dos semanas para terminar las prácticas y convertirse en un currela más en la mina, cuando lo fichó un club de Tercera. Su precio: dos mineros. "El presidente me compró a cambio de dos aprendices de la mina que jugaban en ese club".

"La primera vez que bajé a la mina me sentí un guerrero. En mi pueblo, había 8.000 habitantes y todos trabajaban allí. No es sólo un trabajo, La gente lo adora. Es su identidad". No me lo imagino al bueno de Jerzy comentando la cuestión con los armanizados Guti o Beckham.

Todos los que conocen el vestuario del Madrid dicen que Dudek "hace grupo". Quizás eso también le viene de su pasado minero. "En la mina no puedes sobrevivir sin tu compañero. La gente se ayuda. Estamos todos unidos".

Y aunque no se le recuerda una buena parada en el Real Madrid, el tipo no pierde la fe. También cuestión de mineros. "La minería es como una religión y la religión es una parte de la minería. Los polacos son muy católicos y tienes que creer en algo si vas a bajar ahí todos los días. Tienes que pensar que Dios está de tu lado".

Por eso Dudek alucinó el día en que el verdadero ídolo polaco, Juan Pablo II (que en su juventud también fue guardameta) le recibió con motivo de un Italia-Polonia. Dudek, que ya había ganado la Champions (en aquella tanda ante el Milan donde resucitó los mimos simiescos de Grobelaar) y fue el elegido para entregarle al Papa una camiseta con su nombre a la espalda y, claro, el número uno. El portero del Madrid estaba tan nervioso... que la perdió en el trayecto al Vaticano.

Milan Baros, acojonado

Cuenta Dudek que él nunca se dio cuenta de lo que verdaderamente era una mina hasta que, ya futbolista invitó a varios amigos a su pueblo y organizó un descenso con Baros, Srmicek y otros. "Salieron acojonados. Es oscuro, estrecho y peligroso... pero un minero no piensa cada día en el peligro. Si no, no bajaría". Algo así como un portero no piensa que el Alcorcón te va a meter 4. Si no, no volvería a ponerse los guantes.

La verdad es que los mineros, esos carasnegras jugándose la vida por cuatro duros (zlotys, en el caso de los Dudek), siempre han suscitado la admiración del inconsciente colectivo. Unos pensarán en Los Miserables, otros en el "y templé mi corazón a pico y barrena", a cada cual lo suyo, pero los mineros han sido siempre algo así como los espartanos contemporáneos.

El fútbol tiene su ración de mineros: Raymond Kopa, el francés de origen polaco, trabajaba en la fosa 3 de la mina de Noeux, o Bill Shankly, el alma del Liverpool.Y ese misticismo tiznado de las minas ha convertido también a Tuilla en el pueblo más famoso de España. Pero Villa nunca bajó a las galerías. Era un travieso que no daba palo al agua, aunque su abuelo se llamase Trotsky y sacase el carbón a mordiscos de las entrañas asturianas. Dudek sí sabe lo que es apretar el botón y sentir el traqueteo mientras van pasando galerías.

Por eso el polaco sonríe en todas las fotos como el chaval al que le acaban de regalar su primer balón. Por eso el tío disfruta de su jubilación pagada por Florentino. Por eso está encantado de tener el mejor trabajo del mundo.

sábado, 10 de julio de 2010

El pulpo Paul y otras diez tontunas ibéricas

Por Rocheteau
Con cada articulito simpático, con cada segundo de telediario, con cada Antonio Burgos haciendo metáforas políticas inspiradas en el pulpo Paul, consiguen que desarrolle pensamientos sádicos como desear que gane Holanda. Para que le den por culo al pulpo y a su legión de groupies, mitad hare-krishnas mitad red-necks ibéricos.

Y en cuanto a que Cuatro lo retransmita en directo... me parece el primer efecto secundario del aterrizaje de la próstata berlusconiana en la tele de Prisa. No sé qué ocurriría si Franco viviese, pero con Polanco a los mandos, alguno (¿o quizás sería mejor decir alguna?) habría perdido afortunadamente su puesto de trabajo.

Es inevitable que te guste el pulpo Paul si...

- Si crees que Lama y Carbonero escriben sus artículos y, sí, te gusta escuchar a Manolete.

- Si eres de los que hace la ola y saludas cuando te ves en el videomarcador (al menos, Forrest, la próxima vez saluda mirando a cámara, no al marcador)

- Si te parece que Higuaín es fallón, Casillas el mejor portero del mundo, que Touré Yaya sobra en la banda, que Simao da profundidad al Atlético y que no hay afición en Europa como la de tu equipo.

- Si eres de los que aseguraban que Richard Witschge, Martín Vázquez y Recoba, como epítomes del zurdo pusilánime, eran elegantes, prometedores e incomprendidos.

- Si te alegraste de la elección de López Caro para el Madrid porque “de una vez se iba a dar una oportunidad a la cantera”.

- Si te pone la piel de gallina una cursilada como ésta, leída (y, lo que es peor, escrita) en EL PAÍS: “Si el fútbol son los sentimientos, España representa el puro placer”.

- Si sigues creyendo que Joaquín (Valencia) es un talento desperdiciado y que Diego Tristán es un buen delantero y, por lo general, tu segundo equipo es el Cádiz porque te molan las chirigotas.

- Si te ríes con las metáforas de Miguel Serrano y crees que José Vicente Hernáez inventó la palabra gachó.

- Si te emociona la versión plácidodominguera del himno del Real Madrid.

- Si te compraste la gorra de Renault, el polo de McLaren y ahora vas a la playa con la camiseta de Ferrari.

viernes, 18 de junio de 2010

Francia: perder una batalla, perder la guerra

Por Halftown (desde París)
Hoy hace exactamente 70 años, Charles De Gaulle exhortaba a los franceses a no rendirse jamás. Aquel “appel du 18 juin” desde la BBC londinense fue el primero de una serie de discursos destinados a mantener a flote la moral de un país que se iba a pique.

Anoche, los carros de combate alemanes no se paseaban sobre los Champs Elysées, pero reinaba el mismo ambiente. Sólo un grupo de mexicanos rompía el silencio, celebrando al grito de viva México cabrones -sin duda el mejor slogan publicitario que jamás tuvo un país- mientras se hacían fotos luciendo bandera tricolor frente al Arco del Triunfo.
Y eso que, por un momento, pareció que la Francia de Domenech iba a entonar su enésimo canto del cisne. Los bares estaban llenos. Más de 15 millones de franceses sintonizaron TF1. La Marsellesa sonó segura de sí misma. Incluso el capitán Evra dejó caer una lágrima al escuchar el himno de guerra francés.

Cuando por fin empezó la batalla, la pareja Gallas-Abidal fue tan estéril como la Línea Maginot. El equipo mexicano, como la Wehrmacht en 1940, pasó el rodillo sobre los franceses, que corrían como gallos guillotinados. Francia se iba de un Mundial en el que nunca debió estar.

Esperando a “Le Président”

Como dijo De Gaulle aquel lejano 18 de junio, nada está perdido para Francia. Los mismos medios que les han derrotado podrán devolverles un día la victoria. Cuando el heredero ideológico del Mariscal Pétain que tiene por entrenador se haya ido, Francia volverá a tener una razón para creer en sí misma.

Como Pétain, Domenech acabará sus días repudiado por su propio país. A diferencia del mariscal, el incapaz Raymond no tendrá mayor problema para encontrar asilo bajo el ala de algún emir con delirios de grandeza futbolística.
Su sucesor, el anhelado Laurent Blanc –apodado desde su época de jugador “Le Président”- tiene por delante la tarea de reconstruir un equipo hecho migas. Tendrá que jubilar a sus antiguos compañeros de armas Henry, Vieira y Gallas. Encontrar sangre fresca en Clairefontaine. Más importante aún, Blanc tendrá que empezar por encontrar una filosofía, un ideal para su equipo.

Hace 70 años, De Gaulle dijo que la guerra no había acabado tras la batalla de Francia, sino que era una guerra mundial. En efecto, hoy juega Inglaterra. Aux armes citoyens. The show must go on.